50 años dando Bocaítos: celébralo con nosotros

La historia de Bocaíto es la de un barrio, un local, una barra y una familia. 12 de septiembre de 1966. Nuestro ‘Bocaíto’ abre las puertas. Y, cómo, queremos celebrarlo contigo. Durante este mes, nos vestimos de gala y nuestra barra también, porque en ella vas a encontrar una promoción que tus ojos (y paladar) no van a saber dejar escapar.

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Caña + Bocaíto = 4.00 euros

Podrás elegir entre estos deliciosos bocaítos que hemos seleccionado:

Dúo Bocaíto: croqueta y mejimecha

Lomo de anchoa del Cantábrico Serie Oro

Mediterráneo (bocaíto de ensaladilla al estilo murciano)

Bocaíto de morcilla de León

Crujiente de queso con puré de mango

Nuestra tortilla de patata

Seis bocaítos, seis razones para venir y disfrutar de algunas de nuestras mejores recetas de barra.

BOAITO (20)

Un poquito de nuestra historia

A comienzos de los 60, Luis Benavente trabajaba en un local gastronómico de lujo en la capital, donde se servían los productos de mayor calidad existentes y donde, por el coste, sólo podían acudir las personas con las rentas más altas. Una vez dominada la profesión de camarero y el conocimiento de las materias primas, su manipulación y su elaboración, decidió emprender carrera en solitario. Pero, ¿cómo ofrecer la mejor calidad a un precio asequible para todas las rentas? Con un establecimiento más modesto y disminuyendo el tamaño de la ración. Con esta idea inauguró un pequeño local en la calle Libertad al que llamó Bocaíto en honor a la dimensión de las porciones que ofrecía. Además de esta visión vanguardista, otros dos factores contribuyeron a su éxito: la incansable búsqueda en persona por todo el territorio nacional de productos que no se podían conseguir en Madrid (jamón ibérico de bellota, acedías, angulas, aguacates…) y la elaboración de los ‘bocaítos’ al momento y a la vista de los clientes. Esta pionera cocina vista era consecuencia de la falta de cocina en el local inicial, donde sólo se contaba con una barra para hacer el trabajo y despachar. Ya con el paso de los años se fueron uniendo los establecimientos aledaños y así fue como una peluquería, una fontanería y una carbonería se convirtieron en el Comedor Goyesco, el Comedor del Espejo, el comedor Goya y El Jardín. Nuevos espacios donde Bocaíto comenzó a dispensar platos de cuchara y de cuchillo y tenedor.

 

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